La naturaleza en las tierras del legendario Conde Arnau es absolutamente maravillosa. Podríamos estar meses recorriendolas y no acabar nunca de descubrir todos sus secretos. Montgrony, Castellar de n’Hug y las fuentes del río Llobregat, las montañas, los bosques, los torrentes y los ríos, los pueblos de postal. Todo es encantador, todo es bonito. Hoy comenzamos con el primer rincón de estas tierras pirenaicas. Una ruta circular que recorre las siete pozas del torrente Estiula.

Entre Campdevànol y Gombrèn, hay un torrente que alimenta el Merdàs (río que a su tiempo alimenta el Freser), donde se puede hacer una escapada de uno o dos días, pues hay una oferta generosa de casas rurales.

Este torrente, llamado el torrente de la Estiula, esconde durante una buena parte de su recorrido, siete pozas maravillosas que se pueden recorrer en unas cuatro horas (para los más rápidos), pero disfrutarlas llevará su buen tiempo. Podemos estacionar el coche en el aparcamiento que hay habilitado justo al principio del recorrido y que se encuentra al lado de un cámping por un camino que sale de la carretera. A partir de ahí, sólo hay que seguir los carteles indicativos (que hay muchos) que llenan la ruta y hace difícil perderse. Además, también hay marcas de colores que señalan por donde pasar y por donde no pasar.

La primera poza, llamada la poza de la cabana, se puede observar des de la parte superior. Los más valientes pueden bajar hasta sus pies, pero advertimos aquí y ahora que el camino hace mucha pendiente y suele estar lleno de barro que puede haceros resbalar. Advertimos que bajar es un poco peligroso y está bajo vuestra responsabilidad hacerlo. Ahora bien, una vez abajo la vista es muy bonita…

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Siguiendo el camino y a poco menos de 500 metros de distancia nos encontramos con la segunda poza. Se llama la poza de la Tosca y es bastante más accesible que la primera. Aquí, normalmente ya se para mucha gente para bañarse. La poza es muy bonita, y si te pones debajo del salto de agua es muy relajante.

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La tercera poza, llamada la poza de la olla, es la más amplia de las siete del recorrido. Normalemnte aquí ya se para la mayoría. Para acceder a ella también es muy fácil y además el camino que lleva ahí es muy bonito.

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La cuarta poza está justo detrás de la tercera. Su salto es un moco más imponente y está rodeada de roca por todos sus lados excepto por donde el baja el torrente. A gusto personal es la más bonita de todas y, aunque es relativamente fácil llegar a ella, vigilad dónde ponéis los pies porqué aquí también podéis resbalar. Su nombre es el de la poza del Bauma.

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La poza del forat es la quinta del recorrido. Es una poza pequeña y prácticamente inaccesible. Nosotros no nos atrevimos a bajar y la fotografiamos des de arriba. Posiblemente sea la menos atractiva de las siete.

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La penúltima parada es la poza del petit Colomer. Es bastante amblia y con mucha vegetación alrededor. Probablemente muchos ya no se atrevan a llegar aquí, pero para nosotros su forma y situación la hacen perfecta para tomarse un baño ya que es una poza muy bonita!

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I finalmente, tenemos la última poza, llamada la poza del Colomer. De las siete es la que tiene el salto de agua más alto y, aún no siendo la más espectacular, es bastante amplia y perfecta también para bañarse. Además, cerca hay una caseta donde se sirven bocadillos y bebidas. Eso sí, la caseta sólo abre en domingos de abril a octubre y cada día el mes de agosto.

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Cerca de la última poza hay paisajes que enamoran y que merecen ser enseñados…

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Para los más resistentes, el camino aún sube más arriba y se puede llegar a un santuario llamado «Sant Feliu de l’Estiula». Y cuando hagáis el camino de vuelta, podéis contemplar los Pirineos en todo su esplendor des de sitios privilegiados…

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Y vosotros, os atrevéis a hacer este recorrido? Os recomendamos mucho hacerlo porque vale mucho, pero mucho la pena!

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